Si te vas a embarcar en un proyecto web

Seguramente hay muchos más pasos a dar pero:

  • Identifica los objetivos del negocio. Ten claro para qué te estás metiendo en semejante lío.
  • Conoce a tus usuarios. Saber lo que quieren y como lo quieren es el primer paso para proporcionarles lo que necesitan de la forma adecuada.
  • Comienza por el interfaz. Esto nos dará exáctamente el cómo. El interfaz es más que el envoltorio del producto, para el usuario, es el producto. Procura que el usuario se sienta cómodo con él.
  • Centra tu producto. Quien mucho abarca, poco aprieta. Haz poco y bien. Obtendrás un retorno rápido a un coste muy bajo.
  • Prototipa e itera. Repite cuantas veces haga falta, y luego vuelve a repetir. Los usuarios, los hábitos, el contexto, la web cambia siempre. Adaptate o perece.
  • Busca pequeñas victorias.

Quiero una güeb

What the muuuu!Quizá haya gente que piense que ya no hay nadie que entra por la puerta de tu despacho y dice algo como:

- Hola, buenos dí­as. ¿Es aquí donde hacen güebs?

- Errrr… si, supongo.

- ¿Y me podrían hacer una? ¡Pero que sea bonita, eh!

Y listo, el señor se irá con una preciosa web… o no, o yo que sé. Y le valdrá… o no, o yo que sé.

Pues ésto sigue pasando. Y el señor puede ser una multinacional, la charcuterí­a de la esquina, el departamento de marketing (véase mercadotecnia) o su santidad el Papa.

En ese proceso de educación del cliente, la gente de FuelledOnCoffee.com (bonito nombre) ha hecho una bonita guí­a para tratar de asegurarse que el cliente obtiene algo útil y encima salga satisfecho.

Algunas de las preguntas que hay que plantear al cliente, según ellos:

  1. ¿Por qué necesitas un sitio web?
  2. ¿Cuál va a ser el propósito del sitio?
  3. ¿A quién va a ir dirigida la web?
  4. ¿Quién va a dotarla de contenido?
  5. ¿Cada cuánto se va a actualizar?
  6. ¿Voy a necesitar mucho ‘ancho de banda’?
  7. ¿Tengo ya un ‘nombre de dominio?
  8. ¿Tengo ya hosting, un lugar donde alojar la web?
  9. ¿Entiendo por qué la ‘usabilidad’ es importante? ¿Y la ‘accesibilidad’?

La guí­a:
I want a website but I don’t know wehere to start

La web no es de todos

Posteo luego existoO al menos esa es la sensación que tengo.

Siempre se me aparecen los mismos nombres por Internet en general y por la blogosfera en particular. Sólo hay un gurú de usabilidad (bueno, 2 o 3), un gran emprendedor (que apesta), un buscador, 1 …

¿Soy yo o la web es pobre hasta la indigencia?

¿Cuántos millones de internautas puede haber? ¿Y de verdad que sólo hay entre 5 y 10 “sabios”? Je, pues que no vayan todos juntos en el mismo avión… por si acaso, digo.

Puf, y el nivel de actualización es sobrehumano. Algunos individuos (de los grupos, ni hablo) llegan a poner más de 5 posts al dí­a. Joer, yo debo tener del orden de 6-7 ideas diarias si estoy en racha, y de ellas que puedan comunicarse alegremente y puedan llegar a ser interesantes para alguien que no esté en mi cí­rculo… pues 2 a la semana como mucho.

Los tí­os montan empresas (2, 3, …), dan conferencias, mantienen 1 blog corporativo y otro personal (enlazados, por supuesto), tienen mojo, y dan que hablar, para bien, o para mal.

Como dice un amigo, sólo falta que además sean majos.

Pues nada, os invito a liberaros de las cadenas, a usar otros buscadores, navegar por otras webs, crear nuevos gurús, adorarles y respetarles y sobre todo… a crearos vuestros blogs con vuestros artí­culos originales donde exponer vuestras ideas.

Salud… y anarkía.

El fin del amateurismo

Obviamente, no es nada sexual ;). Desde que Internet es un medio de comunicación y diversión de masas, se han podido ver los cambios año a año.
Las webs iniciales repletas de artificios y movimientos, han dado paso a webs totalmente profesionales, y no me refiero a las webs de grandes empresas, posiblemente las que más tardan en mover los resortes para actualizarse.
Así que señores, mucho me temo que es el fin del amateurismo, se acabaron las webs tradicionales, ahora hay normas, reglas, cosas que se deben hacer de esta o de aquella forma, porque así­ es como están bien hechas.
…echaré de menos los viejos buenos tiempos.