Si te vas a embarcar en un proyecto web

Seguramente hay muchos más pasos a dar pero:

  • Identifica los objetivos del negocio. Ten claro para qué te estás metiendo en semejante lío.
  • Conoce a tus usuarios. Saber lo que quieren y como lo quieren es el primer paso para proporcionarles lo que necesitan de la forma adecuada.
  • Comienza por el interfaz. Esto nos dará exáctamente el cómo. El interfaz es más que el envoltorio del producto, para el usuario, es el producto. Procura que el usuario se sienta cómodo con él.
  • Centra tu producto. Quien mucho abarca, poco aprieta. Haz poco y bien. Obtendrás un retorno rápido a un coste muy bajo.
  • Prototipa e itera. Repite cuantas veces haga falta, y luego vuelve a repetir. Los usuarios, los hábitos, el contexto, la web cambia siempre. Adaptate o perece.
  • Busca pequeñas victorias.

La importancia del “Para Qué”

A lo largo de esta semana me he encontrado con un curso y una charla de muy diferentes características pero en las que ha habido un punto en común: la importancia de preguntarse Para qué.

Frente al “Por qué” que busca las causas, la raíz de una acción, el “Para qué” apunta al objetivo, al futuro, a la razón por la que se hacen las cosas.

El “Para qué” nos sirve de guía en el trabajo y al trabajar de forma más consciente, con un motivo, nuestro trabajo será mejor y más satisfactorio para todos: para nosotros los primeros.

La segunda vez que me topé con el “Para qué” fue durante una Jornada de Usabilidad organizada por el Laboratorio Aragonés de Usabilidad, en la charla de Luis Villa.

A veces tenemos nos centramos tanto en el proceso que se olvida el objetivo, la usabilidad/diseño vendría a hacer de unión entre el objetivo del negocio y la tecnología.

Hay que hacer las cosas con un objetivo, y en el negocio, el objetivo es (casi) siempre el dinero. Para obtener ese beneficio, necesitamos tener un producto que satisfaga al usuario y, ahora mismo, en la web, el interfaz es muchas veces lo que el usuario entiendo por producto, así que cuanto más satisfactoria sea la experiencia de uso de ese producto, mayor beneficio obtendrá el negocio.

Por eso hay que centrarse en el usuario, diseñar para mejorar su experiencia de uso de nuestro producto y alinear sus objetivos con los objetivos del negocio.

De programador/diseñador a gestor

Recientemente he estado leyendo bastantes posts acerca de las implicaciones que tiene pasar de simple currito (ya sea por tu cuenta o por cuenta ajena) a responsable o gestor.

En la mayorí­a de estos artículos se centran más en el proceso de “abandono” de las tareas que normalmente vení­a realizando el implicado y cómo se han ido adaptando a las nuevas tareas y responsabilidades.

Eso está muy bien. Ciertamente dejas de picar código (o lo que te toque) y empiezas a ir más a reuniones que antes, y muchas veces ahora, considerabas absurdas y una pérdida de tiempo, planificaciones, documentación,… Vamos que pierdes el contacto con la magia que es por lo que, no nos engañemos, empezaste en esto.

Todo esto, como digo, es más o menos evidente y quizá lo que conviene saber es si puedes soportarlo o no. Hay gente a la que no le gusta y eso no supone ningún retroceso en la carrera profesional de nadie, y siguen siendo felices con lo que hacen. ¿No es eso de lo que se trata?.

Soy un buen programador, ergo, soy un buen gestor

Jugando al ahorcadoPor supuesto. Si hombre si. Eso es algo así­ como tengo mi piso muy ordenado, ergo, soy un estupendo arquitecto.

Los dos conceptos no tienen porqué estar relacionados. Puede que veas el ¿ascenso? como un premio. Ya sabes, más dinero, glamour, chicas atractivas a tu alrededor, la gente te hace caso… ¡aaahhh la fama!.

Pues ya puedes atarte los machos, porque puedes ser un estupendo programador (diseñador, harrijasotzaile, …) y un perfecto incompetente como gestor. Te has fijado en los distintos responsables que has tenido y sabes lo que han hecho mal y lo que no.

No seas patán y espabila en cabeza ajena, no cometas los mismos errores.

No gestionas proyectos, gestionas personas

Esto seguro que no te lo han dicho, ¿verdad?
Egos, personalidades diferentes, problemas, estados de ánimo… Tú eres tu equipo y su relación interpersonal y con el resto de los departamentos es lo que va a hacer que el proyecto (grande, pequeño, alto, bajo,…) vaya para adelante o queda atascado en la mitad del fango.

El buenrollismo hay que trabajarlo dí­a a día, y si la fama cuesta, no tienes ni idea de lo que supone mantener a un equipo unido y colaborando. Y además te tienen que respetar y hacer caso.

Antes protestabas, te cagabas en la madre del topo y tan contento.
Ahora te reúnes, hablas con la gente, comentas la jugada, haces de poli bueno, de poli malo, de ladrón apaleado, de chico de los recaos, de pringadillo, de superhéroe, de Dios, de… Ah, y las protestas ya te las puedes meter por donde tú y yo sabemos que nadie está aquí para aguantar tus cuitas, majete.

Ca un es ca un y k2 una canoa

De una evidencia aplastante.

No puedes tratar a todo el mundo igual porque no todos somos iguales. No utilices la misma vara de medir para todo el mundo, porque lo único que vas a conseguir es quemar a la gente, perderla.

Considera las mejoras que hace cada uno, el esfuerzo y también el trabajo que ha sacado adelante, claro. Individualiza todo, porque no hay 2 personas iguales (quitando la gente de OT).

Y ahora que ya tienes un mini-manual de uso, ya puedes lanzarte al circo… a ver lo que les duras a los leones.